El precio de la vivienda en Gipuzkoa vuelve a marcar máximos históricos mientras la oferta se reduce y el mercado se tensiona. El informe del cuarto trimestre confirma lo que muchos ya percibimos en la calle.
El informe fue presentado por José Luis Polo, presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Gipuzkoa, junto al director Luis Alberto Fabra y Sergio Aparicio, en representación de Banco Sabadell. El acto estuvo dirigido a profesionales del sector inmobiliario, entidades financieras y agentes económicos del territorio, con el objetivo de ofrecer una radiografía rigurosa y actualizada del mercado residencial en Gipuzkoa.
En la reciente presentación del informe del cuarto trimestre de 2025, los datos han vuelto a situar el foco donde realmente está el problema: el precio de la vivienda en Gipuzkoa continúa al alza, sin pausa y sin complejos.
San Sebastián cierra el año en 6.107 €/m² de media; el conjunto del territorio, en 3.814 €/m². Subidas del 7% y 6,6% respectivamente. Llevamos una década de incrementos sostenidos y 2025 no ha sido una excepción. La vivienda nueva alcanza máximos históricos y la usada —que concentra la inmensa mayoría de operaciones— sigue empujando el mercado.
La oferta, sin embargo, se reduce. Cerca de un 30% menos de viviendas anunciadas respecto al año anterior. Menos producto disponible en un contexto de alta demanda siempre tiene el mismo efecto: presión al alza.
Actividad récord… y creciente inquietud
Las 8.455 compraventas formalizadas en 2025 son los mejores datos desde 2007. El mercado está en máximos de actividad. Pero conviene distinguir entre dinamismo y salud estructural.
Lo que observo en el día a día no es euforia, sino prisa. Compradores que sienten que cada decisión debe tomarse contrarreloj, que cada visita es una competición y que cada oferta puede ser la última oportunidad. Esa ansiedad creciente no es un síntoma positivo.
En el alquiler, además, el retroceso en el número de contratos tras la declaración de zona tensionada ha sido muy significativo. Limitar precios puede tener efectos inmediatos; reducir oferta también. Y cuando la oferta cae, el problema no desaparece: se desplaza o se agrava.
El debate político puede ocupar titulares, pero la realidad del mercado es más tozuda: falta vivienda, falta seguridad jurídica y falta una estrategia sostenida en el tiempo. Mientras tanto, seguimos encadenando récords que, sinceramente, no deberíamos celebrar.